NUEVO ESTUDIO DEMUESTRA LA NECESIDAD DE REGULAR LA NEUTRALIDAD DE LA RED

La neutralidad de la Red es la traducción a principio jurídico del principio tecnológico capital de Internet: el de “extremo a extremo”, que a su vez explica la apertura de esta Red. En Europa está regulada por el Reglamento 2015/2120, de 25 de noviembre, tratando con ello de conseguir que el tráfico en Internet fluya libre de bloqueos, ralentización o priorizaciones injustificados, no transparentes o discriminatorios. Ello no es óbice para que, obviamente, las operadoras de telecomunicaciones puedan gestionar el tráfico en línea por motivos justificados, como son la seguridad, la congestión o exigencias legales razonables. 

Algo parecido se hacía desde 2015 también en los EE.UU., hasta que la Federal Communications Commission lo derogó mediante Orden 17-166, de 14 de diciembre de 2017. El argumento principal de quienes se oponían allí a la regulación de la neutralidad era el de que dicha regulación resultaba innecesaria, pues la neutralidad no estaba ni estaría en riesgo, ya que las operadoras no habían incurrido, ni nunca incurrirían, en prácticas de gestión de ancho de banda incompatibles con ella. También argumentan que la regulación de la neutralidad de la Red reduce las “opciones del consumidor”, en cuanto que debe ser éste, a la vista del “estilo de gestión” de la Red de tal o cual operadora, quien se decante por una o por otra.

Así las cosas, una recién publicada investigación de la Northeastern University y la Universidad de Massachusetts en Amherst, desarrollada durante el año inmediatamente posterior a la derogación de la norma sobre neutralidad (todo 2018), y basada en más de 650.000 pruebas, acaba de demostrar que las operadoras norteamericanas de telecomunicaciones ralentizan tráfico simplemente en función de los contenidos que se transmiten, principalmente en detrimento del streaming de video, y más allá de tales principios y motivos de justificación. Las cifras que lo concretan son tremendamente llamativas, pues de nuevo en lo que al streaming de vídeo se refiere, llegan a suponer la ralentización de más del 70% del tráfico en vídeo de determinados proveedores. Y ésta es otra, no todos los proveedores de contenidos resultan igual de perjudicados que otros, sino que algunos lo son en mucho mayor medida, en clara muestra del carácter discriminatorio de las prácticas de las principales operadoras norteamericanas desde 2018, bien alejadas de las causas que pueden y deben justificar la gestión del ancho de su Red.

En una palabra, si algo prueba este crucial estudio es que la neutralidad de la Red debe ser garantizada legalmente, es decir, regulada. Que Internet es un recurso de demasiada importancia como para quedar al solo albur de las empresas titulares de las redes que le sirven de infraestructura física, y para las que, por ello mismo, la tentación de abusar de sus facultades de gestión es sencillamente demasiado poderosa. Y que por lo tanto Europa acierta de pleno al conservar su normativa sobre neutralidad, que no es otra cosa que la garantía de la Internet abierta en nuestra región.

Pablo García Mexía JD., PhD.

Vicepresidente Internet Society España

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